Esta historia comenzó hace unos años con una tragedia: Gary Galka, un ingeniero de Connecticut, Estados Unidos, perdió a su hija en un accidente automovilístico. De acuerdo a lo que el pobre hombre contó, al poco tiempo el timbre de la casa comenzó a sonar de madrugada, las luces se prendían y se apagaban solas y los canales de televisión se cambiaban sin que se tocara el control remoto.